La nueva manía de Joaquín es abrirme la boca mientras estoy dormido y meterme galletitas hasta la garganta.
-No Coco, no quiero...
-Si papá, si querés pero estás dormidito, dejá que yo te doy...
- ¿Y de dónde sacaste las galletitas?
-Me las dio la abuela para que se las dé al gatito, pero el gatito no las quiere, así que te las doy a vos. ¿Viste papá que te quiero mucho?
-Yo también te quiero Coco, lo que no quiero son las galletitas del gato...
-Pero yo te quiero muuuuucho así papá, mirá, asiiiiiiiiiiií de grande. Dale, comete la galletita que estás dormidito, mirá que sino te reto y te mando a tu cuarto.
-Pero estoy en mi cuarto hijo...
-Comete la galletita o te vas a tu cuarto dije, papá.
Y en cierto punto, entre el asfixiarme y el despertar me doy cuenta de la poca diferencia que hay entre ser padre y convertirse en un conejito de indias.
jueves, 4 de septiembre de 2008
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1 comentidigillo:
genial
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